
Vivir en Colombia significa disfrutar de un clima amigable durante buena parte del año, pero también implica estar expuestos a niveles importantes de radiación ultravioleta.
Por su ubicación en la zona tropical y por la altitud de muchas de sus ciudades, Colombia puede registrar niveles altos, muy altos o extremos de radiación UV. El índice suele alcanzar sus valores máximos alrededor del mediodía, y la probabilidad de lesiones en la piel y los ojos aumenta a medida que el índice es mayor. Por eso, la protección solar debe formar parte de nuestros hábitos durante todo el año.¹
Durante los últimos años hemos aprendido la importancia de utilizar protector solar para prevenir lesiones y cáncer de piel. Sin embargo, no siempre recordamos que el sol también puede afectar nuestros ojos, los párpados y la piel que los rodea.
La exposición acumulada a la radiación ultravioleta se relaciona con alteraciones como el pterigión, las cataratas y algunos cánceres que aparecen dentro o alrededor del ojo.²
Es importante aclarar que no todos los cánceres oculares son causados por el sol. En este artículo nos concentraremos en las lesiones de la superficie ocular, los párpados y la región periocular que sí pueden estar relacionadas con la exposición a la radiación ultravioleta.
Del ojo rojo a una lesión que necesita atención: ¿qué puede hacer el sol en tus ojos?
Cuando nos exponemos al sol sin protección año tras año, la radiación ultravioleta puede generar daño celular acumulativo. Esto significa que la exposición de un solo día no determina por sí sola la aparición de una enfermedad, pero los efectos pueden acumularse a lo largo de los años.
Algunas lesiones comienzan con cambios pequeños que pueden confundirse con irritación, una carnosidad o un granito común. Por eso es importante observar si una alteración crece, cambia de color, sangra o no sana.
Tumores en la superficie ocular
La neoplasia escamosa de la superficie ocular es la lesión maligna más frecuente de esta zona. Puede aparecer en la conjuntiva o la córnea y, en algunos casos, confundirse con lesiones benignas como un pterigión o “carnosidad”. La exposición a la radiación UV es uno de sus factores de riesgo reconocidos.³
Esto no significa que un pterigión necesariamente vaya a convertirse en cáncer. Lo que ocurre es que algunas lesiones malignas pueden parecerse clínicamente a un pterigión o coexistir con él, aunque esta situación no sea la más frecuente. Un cambio rápido, una superficie irregular, la aparición de pigmentación, zonas blanquecinas o sangrado requieren una valoración oftalmológica.⁴
También debes consultar si observas una mancha nueva en la superficie del ojo o si una mancha que ya existía cambia de tamaño, forma o color.
Cáncer en los párpados o en la región periocular
La piel de los párpados es delgada y permanece expuesta al sol durante gran parte del día.
Algunos cánceres de los párpados, especialmente el carcinoma basocelular y el carcinoma escamocelular, están relacionados con la exposición a la radiación ultravioleta. Pueden manifestarse como una lesión que no sana, una costra que reaparece, un granito que crece o sangra, una úlcera o una zona en la que se pierden las pestañas.⁶
La pérdida localizada de pestañas no confirma por sí sola la presencia de cáncer, pero es una señal que debe evaluarse cuando aparece alrededor de una lesión en el borde del párpado.
Ante cualquiera de estos cambios, consulta de forma prioritaria con un oftalmólogo.
Tres escudos diarios contra el sol
El daño solar puede disminuirse mediante hábitos sencillos y constantes. La protección no depende de una sola medida: lo ideal es combinar gafas adecuadas, protector solar y un sombrero o gorra que genere sombra.
1. Usa gafas de sol con protección UV400
Las gafas de sol son mucho más que un accesorio. Para que protejan realmente, deben indicar:
- Protección UV400, o
- Bloqueo de entre el 99 % y el 100 % de los rayos UVA y UVB.
La etiqueta UV400 significa que los lentes absorben la radiación ultravioleta hasta una longitud de onda de 400 nanómetros.²
Busca establecimientos confiables
Compra las gafas en un lugar donde puedas verificar sus especificaciones. El color, la oscuridad, el precio o la apariencia del lente no permiten saber cuánta radiación UV bloquea.
Por eso, unas gafas oscuras sin información sobre protección ultravioleta no deben considerarse seguras únicamente por el tono del lente. No es necesario que sean costosas, pero sí deben tener una indicación verificable de protección UV400 o UVA/UVB.
El diseño también importa
Prefiere gafas grandes, bien ajustadas o de diseño envolvente.
La radiación no llega solamente de frente. También puede reflejarse en el agua, la arena, el pavimento y otras superficies, e ingresar por la parte superior, inferior o lateral de los lentes. Las gafas envolventes ayudan a disminuir esta exposición lateral.²
2. Usa protector solar diario, sin olvidar la región periocular

Incluye en tu rutina un protector solar de amplio espectro, con protección contra rayos UVA y UVB y un factor de protección solar —FPS— de 30 o más.
Aplícalo sobre las zonas de piel que estarán expuestas, incluyendo:
- Rostro.
- Orejas.
- Cuello.
- Región debajo de las cejas.
- Contorno de los ojos.
- Piel de los párpados, cuando el producto sea apto para esa zona.
Evita aplicar el producto sobre el borde interno de los párpados, la línea de las pestañas o directamente dentro del ojo.
Para disminuir el riesgo de que el protector se deslice con el sudor y produzca ardor, puedes utilizar una presentación en barra diseñada para el rostro y el contorno de los ojos. El producto debe ofrecer protección de amplio espectro, FPS 30 o superior y resistencia al agua.⁷
Si un producto produce irritación, suspende su uso y consulta con tu oftalmólogo o dermatólogo para encontrar una alternativa adecuada.
Recuerda reaplicarlo siguiendo las instrucciones del producto, especialmente si sudas, te mojas o permaneces varias horas al aire libre.
3. Usa sombrero o gorra
Un sombrero de ala ancha o una gorra con una visera que genere suficiente sombra ayuda a reducir la radiación directa que llega a los ojos, los párpados, el rostro y las orejas.
Los sombreros no reemplazan las gafas de sol ni el protector solar. Funcionan mejor como una barrera adicional dentro de una estrategia combinada de protección. La Organización Mundial de la Salud y el National Eye Institute recomiendan el uso conjunto de gafas y sombreros para proteger los ojos y la piel que los rodea.
La regla de oro: reduce la exposición durante las horas de mayor radiación
Además de utilizar los tres escudos, procura reducir la exposición directa al sol entre las 10:00 a. m. y las 4:00 p. m., especialmente alrededor del mediodía.
En Colombia, el índice UV alcanza sus valores más altos alrededor del mediodía. El IDEAM recomienda limitar las actividades al aire libre en las horas de mayor radiación y utilizar medidas de protección cuando la exposición sea inevitable.¹
Si debes salir durante ese horario:
- Usa gafas con protección UV400.
- Utiliza sombrero o gorra.
- Aplica protector solar.
- Busca la sombra cuando sea posible.
- Evita mirar directamente al sol.
- Revisa el índice UV de tu ciudad.
Las nubes no eliminan completamente la exposición, por lo que también debes protegerte en días nublados.
¿Cuándo deben encenderse las alarmas?
Consulta de manera prioritaria con un oftalmólogo si presentas alguno de los siguientes cambios:
- Un pterigión o “carnosidad” que crece rápidamente, cambia de forma, presenta pigmentación irregular, desarrolla una zona blanquecina o sangra.
- Una mancha nueva en la superficie del ojo o una mancha que cambia de tamaño, forma o color.
- Un granito, costra o herida en el párpado que no sana, reaparece, crece o sangra.
- Pérdida de pestañas en una zona específica del párpado sin una explicación clara.
- Cambios en la forma normal del borde del párpado.
- Una lesión que inicialmente parecía benigna, pero comienza a comportarse de manera diferente.

Estos signos no significan necesariamente que exista un cáncer. Algunas condiciones inflamatorias o benignas pueden producir manifestaciones similares. Sin embargo, solo una evaluación médica puede establecer la causa y determinar si se necesita seguimiento, una biopsia o algún tratamiento.
No esperes a que la lesión produzca dolor o afecte la visión. Muchos tumores de los párpados o de la superficie ocular pueden ser asintomáticos durante sus primeras etapas.
La prevención y la detección temprana ayudan a proteger tu mirada
Proteger tus ojos del sol no significa dejar de disfrutar las actividades al aire libre. Significa incorporar medidas sencillas en tu rutina diaria.
Como cirujanos plásticos oculares miembros de ACCPO, nuestro compromiso es cuidar no solo tu salud visual y la función de tus párpados, sino también preservar la armonía y la estética de tu rostro.
La prevención empieza con hábitos cotidianos. La detección temprana empieza cuando no ignoras un cambio que persiste.
Fuentes médicas de apoyo y verificación
1. Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales – IDEAM. ¿Qué es el índice UV?
2. Organización Mundial de la Salud. Radiación ultravioleta y Radiación: protéjase contra el cáncer de piel.
3. National Eye Institute. Protecting your eyes from the sun’s UV light.
4. Lan X. y colaboradores. Ocular surface squamous neoplasia: Growth, diagnosis, and treatment.
5. Mihalache A. y colaboradores. Incidental ocular surface squamous neoplasia in pterygia: a systematic review and meta-analysis.
6. American Academy of Ophthalmology – EyeWiki. Basal Cell Carcinoma.
7. American Academy of Dermatology. How do I know if I’m using the right sunscreen?
Aviso médico: este contenido tiene fines educativos y no reemplaza una valoración, un diagnóstico ni las indicaciones del médico tratante. Si notas una lesión nueva, un cambio persistente en la superficie ocular o una herida en los párpados que no sana, consulta con un oftalmólogo.
Fecha de publicación: 31 de agosto de 2026
Publicado por: Asociación Colombiana de Cirugía Plástica Ocular — ACCPO
Escrito por: Dra. Claudia Marcela Vanegas Rodríguez
Especialidad: Oftalmóloga especialista en Cirugía Plástica Ocular